6 causas de hueso detrás de la oreja

En la mayoría de los casos, el hueso detrás de la oreja, no es señal de algo peligroso, pudiendo formarse debido a varios factores como infecciones, quistes sebáceos o situaciones de acné, por ejemplo, que requieren un tratamiento simple.

Sin embargo, en caso de que el hueso crezca continuamente, persiste por mucho tiempo o provoca mucho malestar, puede ser necesario recurrir a un tratamiento más invasivo, como una cirugía, por ejemplo.

El hueso detrás de la oreja, puede tener diferentes orígenes:

1. Infección

Los huesos detrás de la oreja pueden ser causados por infecciones en la garganta o el cuello, como faringitis, resfriado, gripe, mononucleosis, otitis, conjuntivitis, herpes, caries, gingivitis y periodontitis, la toxoplasmosis, la amigdalitis, el VIH o el sarampión, por ejemplo.

Además, durante una infección, es también muy frecuente que se produzca un aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, que se encuentran en varios lugares del cuerpo como las axilas, detrás de las orejas y en el cuello, por ejemplo.

2. Mastoidite

La mastoidite consiste en una infección en el hueso situado detrás de la oreja, que puede ocurrir después de una infección del oído, especialmente si no está bien tratada, puede causar una protuberancia. Este problema puede estar acompañado de dolor de cabeza, disminución de la capacidad auditiva y la liberación de líquido por el oído. Conozca más detalles sobre los síntomas y el tratamiento de la mastoidite.

3. Acné

En el acné, los poros de la piel pueden quedar bloqueados debido al exceso de producción de sebo por las glándulas sebáceas localizadas en la base del folículo piloso, que se mezcla con las células de la piel, y esta mezcla forma una espina que se hinchan y se aloja doloroso. Sepa cómo tratar el acné.

4. Quiste sebáceo

El quiste sebáceo es un tipo de hueso que se forma debajo de la piel, que está compuesto por una sustancia llamada sebo, que puede surgir en cualquier región del cuerpo. Por lo general es suave al tacto, se puede mover cuando es tocado o presionado, y normalmente no duele, a no ser que esté inflamada, sensible y rojizo, convirtiéndose doloroso, siendo necesario recurrir a un dermatólogo, que puede indicar una pequeña cirugía para quitar el quiste. Ver más sobre quiste sebáceo.

El bulto en la piel, redondeado y suave también puede ser un lipoma, un tipo de tumor benigno, compuesto de células de grasa, que también debe ser retirado a través de cirugía o liposucción.

5. Lipoma

El lipoma es un tipo de bulto indoloro, no malo, compuesto por células de grasa, que puede surgir en cualquier lugar del cuerpo y que crece lentamente. Aprenda a identificar el lipoma.

Lo que diferencia el lipoma de un quiste sebáceo es su constitución. El lipoma es compuesto de células adiposas y el quiste sebáceo se compone de sebo, sin embargo, el tratamiento es siempre el mismo, y consiste en la cirugía para la retirada de la cápsula fibrosa.

6. Hinchazón de los ganglios linfáticos

Los ganglios linfáticos, también conocidos por ínguas, están repartidos por todo el cuerpo, y cuando se encuentran aumentados, indican generalmente una infección o inflamación de la región en el que surgen, también puede surgir debido a enfermedades auto-inmunes, uso de medicamentos o incluso un cáncer de cabeza, cuello o linfoma, por ejemplo. Entienda que la función de los ganglios linfáticos y en donde se encuentran.

En general, las ínguas suelen tener causas benignas y pasajeras, teniendo pocos milímetros de diámetro y desapareciendo en un periodo de alrededor de 3 a 30 días. Sin embargo, en caso de que sigan creciendo, que duran más de 30 días, o sea acompañada por pérdida de peso y fiebre, es importante ir al médico, para hacer el tratamiento adecuado.

Se debe ir al médico si el hueso detrás de la oreja aparecer de repente, permanecer fijo e inmóvil al tacto, persiste durante mucho tiempo, o si se hace acompañar por los signos y síntomas como:

  • Dolor y enrojecimiento;
  • Aumento de tamaño;
  • Cambio de forma;
  • Dificultad en mover la cabeza o el cuello;
  • Dificultad para tragar.

En estos casos, el médico puede realizar una valoración física del hueso basándose en su aspecto y reacción al tacto, así como una evaluación de otros síntomas como fiebre y escalofríos, que pueden indicar infección. En Caso de que el hueso esté doloroso, puede ser señal de un absceso o espina dorsal.

El tratamiento depende mucho del origen del hueso, pudiendo desaparecer sin ser necesario ningún tratamiento, o puede consistir en la administración de antibióticos en caso de infección, o incluso en una cirugía en el caso de los lipomas y quistes sebáceos.

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