6 enfermedades que pueden ser tratadas con el trasplante de heces

El trasplante de heces es una forma de tratamiento que permite transferir las heces de una persona sana a otra persona con enfermedades relacionadas con el intestino, especialmente en los casos de colitis pseudomembranosa, provocados por la infección por bacterias Clostridium difficile, y la enfermedad inflamatoria intestinal, como la enfermedad de Crohn, siendo, también, una promesa en el tratamiento de otras enfermedades, como el síndrome de intestino irritable, la obesidad y, hasta, autismo, por ejemplo.

El objetivo del trasplante fecal es regular la microbiota intestinal, que es el conjunto de numerosas bacterias que viven naturalmente en el intestino. Es importante que esta microbiota sea saludable, a través de una alimentación rica en fibra y evitar el uso de antibióticos innecesariamente, ya que influye no sólo en la salud intestinal, pero puede tener efectos sobre el desarrollo de enfermedades inmunológicas, metabólicas y neurológicas.

Sepa cuales son las causa y cómo evitar este desequilibrio en la flora intestinal en Disbiose intestinal.

En Brasil, el primer registro de trasplante fecal fue realizado en 2013, en el Hospital Israelita Albert Einstein, en Sao Paulo. Desde entonces, se ha mostrado, cada vez más, que el trasplante fecal puede ser útil para el tratamiento de diversas enfermedades, como:

1. La colitis pseudomembranosa

Es la principal indicación para el trasplante fecal, y se caracteriza por una inflamación e infección del intestino por la bacteria Clostridium difficile, que infecta, principalmente, personas hospitalizadas en el uso de antibióticos, ya que ella se aprovecha de la eliminación de las bacterias intestinales saludables para instalar.

Los principales síntomas de la colitis pseudomembranosa son fiebre, dolor abdominal y diarrea persistente, y su tratamiento, por lo general, se realiza con antibióticos como Metronidazol o Vancomicina. Sin embargo, en los casos en que la bacteria es resistente, el trasplante fecal ha demostrado que es eficaz para lograr restablecer rápidamente la flora intestinal y eliminar la infección.

Para más información sobre el diagnóstico y el tratamiento de la colitis pseudomembranosa.

2. Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad de Crohn y la retocolite ulcerosa son las principales formas de la enfermedad inflamatoria del intestino, y, a pesar de no saber exactamente lo que las causa, se sabe que, además de la influencia del sistema inmune, puede haber acción de bacterias poco saludables en el intestino para el desarrollo de estas enfermedades.

Así, la realización de trasplante de heces puede ser eficaz para mejorar o, incluso, causar la total remisión de la enfermedad de Crohn, especialmente en los casos graves o de difícil tratamiento.

3. El Síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable parece tener varias causas, como alteraciones en el sistema nervioso intestinal, sensibilidad alimentaria, la genética y el estado psicológico, sin embargo, se ha demostrado que, cada vez más, la flora intestinal influye en su presencia.

Así, algunas pruebas actuales han demostrado que el trasplante fecal es bastante prometedor para un tratamiento eficaz de esta enfermedad, aunque todavía son necesarios más ensayos para confirmar la posibilidad de una cura.

4. Obesidad y otras alteraciones del metabolismo

Se Sabe que la flora intestinal puede estar alterada en obesos, y hay indicios de que estas bacterias modificar la forma en que el organismo utiliza la energía procedente de los alimentos, y, de esta forma, es posible que esta pueda ser una de las causas de la dificultad para adelgazar.

Así, los estudios han observado que puede ser posible tratar, con el trasplante fecal, tanto la obesidad como otros cambios que determinan el síndrome metabólico, como la hipertensión arterial, resistencia a la insulina, glucosa en sangre aumentada, colesterol y triglicerídios altos, sin embargo, aún son necesarios más estudios para comprobar cómo debe ser este tratamiento y para quién está indicado.

Además, se debe recordar que una dieta rica en azúcar y grasa, y pobre en fibras, es una de las principales causas de la desregulación de la flora intestinal y la supervivencia de las bacterias del mal, y, por eso, no sirve de nada hacer un trasplante fecal si no hay una dieta que favorezca la supervivencia de las bacterias buenas.

5. Autismo

Se observó, en un estudio científico, que los pacientes con autismo que recibieron el trasplante fecal tuvieron una mejora de los síntomas, sin embargo, aún son necesarios más estudios para concluir que realmente existe una conexión y una influencia de este procedimiento para el tratamiento del autismo.

6. Enfermedades neurológicas

Otra función importante del trasplante fecal es la posibilidad de tratar y reducir los síntomas de enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, distonía mioclônica y la enfermedad de Parkinson, ya que se ha observado una importante relación entre la flora intestinal con las funciones inmune y el cerebro.

Otras utilidades posibles

Además de las enfermedades mencionadas, el trasplante fecal ha sido estudiado en el tratamiento y control de otras enfermedades, como la hepatitis crónica, encefalopatía hepática, enfermedades hematológicas, inmunológicas, como púrpura trombocitopênica, y en el tratamiento de infecciones generalizadas causadas por bacterias resistentes.

Así, a pesar de la terapia fecal ya ser realizada hace muchos años en la medicina, los descubrimientos de su real potencial para la salud son aún recientes, siendo necesario que los estudios médicos aún demuestren todas estas promesas.

El trasplante fecal se hace introduciendo las heces saludables del donante en el paciente. Para ello, es necesario recoger unos 50 g de heces del donante, que debe ser analizada para asegurarse de que no tienen la bacteria Clostridium difficile u otros parásitos.

A continuación, las heces son diluidas en suero fisiológico y se colocan en el intestino del paciente, a través de la sonda nasogástrica, enema rectal, endoscopia o colonoscopia, pudiendo ser necesaria una o más dosis, dependiendo de la enfermedad tratada y de la gravedad de la inflamación intestinal.

En general, el procedimiento es rápido y no se siente ningún tipo de dolor o molestia.

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